Deportistas profesionales y aficionados, pero también personas inactivas o mayores pueden tener una lesión en los tendones, esa estructura fibrosa que une el músculo con el hueso. Por accidentes, por una mala postura repetida o por la pérdida de elasticidad que causa el envejecimiento, los tendones se resienten. Las zonas más afectadas son los talones (tendón de Aquiles), el hombro (manguito de los rotadores) y el codo, donde se produce el «famoso» codo de tenista o golfista.

La solución de estas lesiones no siempre es sencilla. A veces ni la rehabilitación, ni las infiltraciones con corticoides, ni los tratamientos farmacológicos funcionan. El dolor no desaparece y la lesión se convierte en un problema crónico que deteriora la calidad de vida de quien lo padece.

La cirugía tampoco es un paso definitivo en todos los casos. Para esas lesiones que no responden al tratamiento más conservador, las ondas de choque extracorpóreas pueden convertirse en la mejor opción.

Esta técnica es la misma que se utiliza para disolver los cálculos renales, aunque en los últimos años se ha hecho un hueco en traumatología y se ha desarrollado para poder tratar lesiones de partes blandas. El tratamiento consiste en dirigir ondas mecánicas de alta energía, similares a las que se utilizan para disolver los cálculos renales.

En nuestro  centro lo  empleamos en tendinitis calcificante (inflamación de un tendón), epicondilitis (codo del tenista), espolon calcaneo (se caracteriza por un dolor severo en la parte inferior del calcáneo), trocanteritis (dolor de cadera) y aquilodinia (dolor en el tendón de Aquiles), así como en la rodilla del corredor.

 

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